Y a él no quiero decepcionarle, El Albergue Español
Web dedicada a mis juegos de rol preferidos: ayudas de juego, pantallas, artículos, software experimental y libre, y algún que otro módulo.
Desde siempre, la gente de la calle ha considerado a los jugadores de rol como personas un tanto extrañas, debido, principalmente, a la desinformación general que hay sobre estos juegos. Al ser un tema tan difícil de explicar, la gente tiende a creerse lo primero que le dicen, y por eso el rol siempre ha tenido mala prensa. Un ejemplo claro es que se suele decir juegan al rol, como si fuera un único tipo de juego, cuando hay muchos diferentes. Decir esto equivale a decir juegan al deporte. ¿A qué deporte? ¿Fútbol, ciclismo? Si además añadimos el hecho de que estas personas pueden ser profesionales de la psicología o del periodismo, ya no hay manera de pararlo. Pero hay una cosa que debería de tenerse más en cuenta. Ni todos los periodistas se informan bien antes de dar la noticia, ni todos los psicólogos analizan el problema antes de dar a saber su opinión.
Aprovechando el hecho de que hablamos de psicología, hay que decir que muchos psicólogos han utilizado el rol con fines terapéuticos. En las empresas se utilizan en simulaciones de consejos directivos; en la rehabilitación de delincuentes; en academias de policía modernas se estudia, mediante los juegos de rol y las simulaciones de la realidad, cómo reaccionan los aspirantes a futuros policía frente a situaciones hipotéticas de especial importancia (salvar vidas).
Todo esto viene al caso del desdichado acontecimiento acaecido en 1994: dos chavales habían asesinado a una persona en Madrid, supuestamente en el transcurso de una partida de rol. Primero hay que decir que aquellos chavales no estaban jugando a rol, se habían inventado un "juego" ellos mismos. El hecho de que adicionalmente hubieran jugado a rol no quiere decir que este tipo de juegos provoque el asesinato. ¿Acaso si un zapatero mata a una persona a zapatazos todos los zapateros son unos asesinos en potencia? El problema viene cuando varios periodistas mal informados, ávidos en ser los primeros en dar la noticia, dicen lo primero que se les viene a la cabeza. Recuerdo que el día en que ocurrió el triste acontecimiento, un conocido periodista de una conocida televisión privada (y bastante sensacionalista) dijo algo por el estilo: tengan cuidado en sus casas, quizás su vida se está jugando ahora en una partida de rol. ¿De donde sale semejante tontería? Si se ha entendido bien lo que es un juego de rol, se habrá observado que lo que prima es la imaginación, y que cualquier persona cuerda sabe distinguir la realidad de la ficción. Si no sabe cuál es la diferencia entre ambos conceptos, el problema viene de atrás y habría que estudiar las causas de esa confusión en la conducta, aprendizaje y educación del individuo. Cualquier psicólogo afirmará estas palabras. Frecuentemente vemos en los medios informativos como los seguidores de un determinado equipo de fútbol lanzan objetos entre insultos y amenazas al autocar del equipo rival, o en medio del estadio. Hace ya algún tiempo un aficionado al fútbol fue asesinado por otro. En un equipo de segunda división un arbitro fue alcanzado en la cabeza por una silla lanzada por un espectador. ¿A alguien se le ha ocurrido decir que el fútbol genera violencia? Es más, ¿a alguien se le ha ocurrido paralizar la actividad futbolística? No, porque todo el mundo sabe que el fútbol es un deporte, y que son los fanáticos radicales los que provocan estas situaciones. Pero poca gente sabe lo que es un juego de rol, y por ese motivo se le hace responsable.
Finalizando este apartado, que pretende desmitificar las opiniones populares, me gustaría incluir un par de comunicados de revistas y autores de Rol que en su momento se enviaron a los principales periódicos nacionales, pero que pocos respondieron a su llamada.
La revista LIDER, especializada en juegos de rol, estrategia y simulación dirige esta carta abierta a la afición, medios de comunicación y sociedad en general, para expresar:
- Que los juegos de rol son una actividad sociable, ya que facilitan el contacto entre las personas y desarrollan sus capacidades comunicativas, estimulan su imaginación y creatividad y son educativos. Por lo tanto, defendemos que los juegos de rol no son nocivos para la salud mental de quienes juegan, tal como se ha pretendido dar a entender. Y recordar que el principio de estos juegos, como los de todos los juegos lúdicos, es hacer que los jugadores se diviertan sin causar daño a nadie.
- Que los juegos de rol simulan unas determinadas situaciones, pero simplemente se simulan, no se llevan a la práctica. Los juegos de rol son puramente imaginativos. Cualquier intento de convertirlos en situaciones reales es sobrepasar sus límites. Eso ya no es rol, es otra cosa.
Daniel Alento - Redactor Jefe de LIDER - 10 de junio de 1994
Hace 20 años nació en Estados Unidos un nuevo concepto de juego. Carecía de fichas, de tablero y de reglas estrictas. Estaba basado en la Interpretación, en el Diálogo, en la Imaginación y en la Aventura. Lo llamaron El juego de Rol.
En un mundo cada vez más basado en la comunicación audiovisual, este nuevo tipo de juego conoció, extrañamente, un éxito sin precedentes, en especial entre el público juvenil. Hoy en día hay más de 400 juegos de rol diferentes en todo el mundo, redactados en más de una docena de lenguas.
Se dice que la práctica de este juego conduce a la esquizofrenia y a la locura, y que induce a la larga a la violencia y al asesinato.
Los abajo firmantes, creadores de juegos de rol del Estado Español, afirmamos que:
- Si la Interpretación de un personaje conduce a la esquizofrenia, todos los actores de cine, teatro y televisión están potencialmente desequilibrados.
- Si el Diálogo provoca la locura, todos los filósofos, todos los políticos, todas las mentes librepensantes de la Tierra están enfermas.
- Si la Imaginación y la fantasía originan una conducta violenta todos los niños del mundo se convertirán en unos psicópatas a corto plazo.
- Si el género de Aventuras incita al asesinato, todos los aficionados a dicho género en cualquiera de sus facetas (cine, literatura, televisión) han matado o matarán tarde o temprano a alguien.
El asesinato no es un juego.
Ricard Ibáñez, Oscar Díaz, Darío Perez.